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"Nueve personas no pueden gestar un bebé en un mes"

Wernher von Braun.


miércoles, 17 de diciembre de 2008

¿Calentamiento global? Permítame que me ría

Esta es la típica entrada que pondrá de uñas a todos los conservacionistas, ecologistas de pacotilla y científicos creyentes que se pueda encontrar uno en la Red. No descarto que me pongan verde en los comentarios.

Resulta que en un telediario he visto la noticia de que éste es el otoño más frío desde 1948. O sea, que el planeta se está calentando a marchas forzadas y llevamos tres años con unas nevadas de cuidado en mi tierra, León, que no se daban desde que yo era pequeño en los años 70.

Desde siempre me ha hecho mucha gracia lo del calentamiento global, y la religión que se ha formado alrededor de él. Sobre todo porque no sé cómo pueden decir tal cosa unos científicos si ni siquiera hay una serie de temperaturas anuales en la mayoría de puntos del planeta. Y las que más, de cien años y en el mundo occidental.

Es decir, que es lógico pensar que la temperatura se regula en el planeta y que son cosas que el hombre poco puede controlar y mucho menos provocar, por mucho C02 que envíe a la atmósfera. Un volcán en erupción lanza tanto dióxido de carbono y sulfuro como todas las fábricas durante un decenio.

Además, si uno sabe de geología o de historia del planeta, debería darse cuenta de que lo que hoy es el Desierto del Sáhara, hace millones de años fue una selva tropical; que el mediterráneo se ha llenado y desecado decenas de veces; que ha habido varias glaciaciones, una de ellas no hace muchos siglos y llamada pequeña Edad del Hielo. Y, para colmo, si explota un megavolcán como el que hay en Yellowstone, todo lo que digan de las emisiones de dióxido de carbono por la industria serán pecata minuta; porque entonces sí que la raza humana estará bien jodida.

Yo estoy de acuerdo en controlar las emisiones tóxicas y buscar otras soluciones, que eso hace que la imaginación humana se supere. Pero no en ser seguidor de una religión que sólo beneficia a las grandes multinacionales ecologistas. No tendría nada en contra de ellas si no supiera de buena tinta que hay gente que vive del cuento engañando a los pobres humanos de buen corazón.

"Tenga usted algo que hacer en la vida", salvando ballenas o gritando contra un cambio climático que el hombre no puede controlar. Y mientras tanto, ponga pasta en el cepillo. Para eso, mejor hágalo en una iglesia de una religión de verdad. Lo bueno de la fe religiosa es que es de uno mismo y sin engaños, porque no hay nada que discutir si uno es creyente. A Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del César.

3 comentarios:

Caminín dijo...

¡Olé!

El Charolito dijo...

Me considero alguien con conciencia ecológica y que intenta hacer lo posible por no dañar al ya de por si deteriorado planeta. Otra cosa es sacrificarme a pasar frío en casa o no usar el coche.
Y creo firmemente que las organizaciones ecologistas son un contrapeso necesario para el sistema. Y que los poderes públicos deben hacer, más que campañas de concienciación, fácil al ciudadano cuidar el medio ambiente (más contenedores para la recogida selectiva, servicios de recogida de cacharros y muebles inservibles, subvencionar los sistemas de recogida de aceites, contenedores específicos de papel en edificios de oficinas, etc.) y sancionar a los que en su actividad no sean pulcros (controlar los vertidos de escombros, controlar la recogida selectiva de residuos agrícolas, médicos, etc.).
Ahora bien, lo del cambio climático, además de científicamente discutible, es una excusa para que algunos se forren dando conferencias. Esos mismos algunos que luego viajan en jet privado (en vez de en un avión colectivo) y tienen al chófer en la puerta con el motor del coche en marcha para que cuando llegue esté caldeado o fresquito, según la estación.
Porque a la hora de la verdad, Kioto es el coño de la Bernarda, y se compran los derechos a contaminar a los paises pobres, y al final es sólo otro negocio para los que fabrican los filtros y para los que intermedian en las compras de los derechos de emisión de CO2.
Así que, les van a dar por el mismísimo culo, porque lo que es yo no voy a pasar frío en casa por contaminar menos.
Desde el punto de vista científico, no creo anormal que Noviembre sea frío (¿nadie recuerda el refrán "Por Todos los Santos, la nieve en los altos?"), y creo que si los polos se derriten, lo más probable es un enfriamiento de los mares y del clima, por influencia de estos. Y que, al final, el ecosistema está mejor pensado de lo que creemos. La vida siempre encuentra su camino.

Eria.. dijo...

Toda la razón tenías sobre Carmen Jadró... gracias.
Besitos varios.